Frustración de ser modelo que un buen día dejo de serlo
De pequeña todo aquél que osaba preguntarme que quería ser de mayor, oía la misma respuesta, una y otra vez :
-Yo quiero ser modelo.- Contestaba desde que tenía uso de razón.
-Vas por el buen camino,porque eres una niña muy alta y muy linda.- Contestaban entre risas mis entretenidas personas mayores.
Yo era muy pequeña, y ni siquiera sabía qué significaba exactamente ser modelo, pero escuchaba que eran mujeres guapas, radiantes, altas, envidiadas, ricas, deseadas... y eso lo asocié a la felicidad.
Los años pasaban en la escuela y yo siempre era la niña alta de la clase, pero a partir de una determinada edad, no recuerdo exactamente cuál, empecé a ser la niña "grandota", igual de guapa sí, pero con unos kilos de más. En el colegio empezaron a hacerse unos concursos para ser modelos niños durante un día; se organizaban desfiles en los que salían los alumnos, para que, de esta manera, los jóvenes de último curso vendieran las entradas y sacaran así dinero para el viaje de fin de curso. Yo todos los años esperaba ansiosa ese día, esperando a que me eligieran para desfilar, deseando que me dijesen que era la mas guapa, la mas lista, la mejor... pero nunca llegó ese día. Mi hermano, sin embargo, el primer año que entró en la escuela fue elegido, y yo ´sentí envidia, para que negarlo, pero orgullosa a la vez de que un hermano mio hubiera sido escogido.
Los años siguieron pasando, y yo empeoré´. Con el comienzo de la adolescencia engordé muchísimo, me sentía fea, inútil y torpe. Mis notas bajaron e incluso empecé a detestar mi altura. Un día oí comentar a mi tío "es el patito feo que se convertirá en cisne" a lo que mi madre miró con desdén. Yo pensaba "eso solo le ocurren a las mujeres de las películas, a los cuentos de disney..." . Los compañeros de la escuela se metían conmigo llamándome gorda, y cuando mis amigas ya andaban saliendo con chicos yo me ocupaba de saber sobre el tercer mundo, la globalización, qué era eso de la política y cuáles eran los problemas que nos acechaban. Todas mis compañeras se ocupaban de comprarse ropa, de aprender a pintarse, y de cómo sacarse partido para así estar deslumbrantes ante el público. Yo como tenía el autoestima por los suelos pensaba que por mucho que me esforzase nunca conseguiría gustarle a nadie, pues ni yo misma me gustaba, más bien me detestaba. Lo único que tenía era internet, mis amigos dibernéticos y esos libros que tanto me gustaban. Bueno también era sociable y salía con algunas amigas al cine o a la discoteca.
Un día, con quince añitos y mal de amores, dejé de desayunar,y después de merendar, dejé de tomar postre, los refrescos... Se me iba cerrando el estómago no se aún muy bien por qué, ni si fue porque tome una decisión de adelgazar. ME sentía tan mal, tan poco querida, tan despreciada, que no tenía hambre. Y adelgacé...diez quilos, quince... nunca llegó a convertirse en un gran problema, quiero decir, en un desorden alimenticio por el cual tuviera que acudir a un médico. Vomité? Si, alguna vez.
En octubre de este año volví a empezar a engordar, y bueno ahora todo el mundo me dice que estoy estupenda, mi madre ya no se escandaliza porque no hay huesos que se me noten. Mido 1.80 y peso 67 kg. Y no soy feliz (por muchas circunstancias) pero una cosa la tengo muy clara, me quiero y me respeto, me acepto y me cuido, me siento y me tengo...si no quién lo va a hacer.
Se me olvidaba, empecé escribiendo porque quería decir que el domingo pasado hice de modelo. Desfilé y me sentí fatal. La gente te observa muy detenidamente, parecen juzgarte, no se pierden detalle, miran de arriba a abajo, no sabes como interpetrar sus gestos...un horror vamos, nunca me he sentido tan incómoda en mi vida. Pero gracias a este día, me di cuenta de que nunca habría servido ni querido ser modelo. Me gusta mas otro tipo de actividades que no sea el mostrarte físicamente.
"la belleza es indigno de consideración, pues es fugaz y no se debe a ningún mérito".
Aún así lo respeto, como casi todo en esta vida.